Cuando la justicia no es rápida, efectiva y cumple con las
normas esenciales para que se permita la convivencia social, y sobre todo, las
relaciones de pareja, cuando éstas no son de la manera conciliadora que
deberían ser.
Cuando un
juez impone una multa, procede a una detención mínima, anota simplemente los
datos de un agresor y envía de nuevo a éste a su domicilio para que conviva con
su pareja a quien, presuntamente, ha golpeado, insultado y a veces violado,
suelen ocurrir casos como el que aparece en la prensa esta semana:
Detenida por apuñalar a su pareja tras
ser presuntamente agredida por él en Málaga (ABC)
(Lo
primero que llama la atención es la presunción del hecho para él, cuando a ella
se le estima ejecutora claramente, sin el principio constitucional de la
presunción de inocencia.)
Días antes
de los hechos, la mujer acudió a denunciar a su marido por agresiones. La
policía le había detenido, interrogado y puesto de nuevo en libertad para que
continuara con su rutina: la de golpear a su mujer.
Y así fue.
El día de Reyes, pasada la media noche, el hombre intentó de nuevo pegar a su
mujer, pero ésta se defendió cogiendo un cuchillo y clavandoselo en el abdomen.
Una mujer
golpeada, maltratada, insultada, habiendo ejercitado su derecho a denunciar
ante la autoridad competente, de la que no obtuvo una respuesta rápida que
solucionase su problema, decidió en un arrebato por salvar su vida, defenderse
de un agresor que cuando llega a esos extremos, se convierte en una fiera
irracional y sumamente violenta. Esa mujer actuó en defensa propia y ahora está
acusada de intento de homicidio. Se le aplicará el código penal con algún
atenuante, imagino, pero posiblemente no conseguirá volver a vivir en paz.
Acabará
sus días pagando por lo que hizo para defender su vida. Quizás ingrese en
prisión, quizás el maltratador quede antes en libertad que ella, quizás él
consiga pasar a víctima y ella a verdugo…
Lo cierto
es que ahora es ella la que está detenida por haber tomado la justicia por su
mano, toda vez que la justicia no utilizó sus armas para defenderla.
No podemos
continuar animando a denunciar para que las cosas continúen igual, para que una
mujer maltratada tenga que volver a su domicilio con su agresor para que éste
siga haciendo lo que le venga en gana. Es imposible vivir con alguien que te
agrede.
El hombre,
herido, salió a la calle donde fue auxiliado por la unidad de emergencias,
quien le trasladó al Hospital Clínico de Málaga donde fue operado y se
encuentra, en estos momentos en la
Unidad de Cuidados Intensivos de dicho hospital.
Cuando una
mujer está siendo maltratada es difícil tener el valor de defenderse, de
dignificarse como ser humano, de cerrar la puerta y decidirse a vivir una nueva
vida; por eso, cuando alguna lo consigue y actúa como la ley determina, es
importante tener abierta otra puerta. Siempre lo digo: una amiga, un familiar,
un hotel… hay sitios donde refugiarse para evitar lo que la ley no prohíbe, el
volver con el verdugo a una casa que ya no es un hogar.
Animo a
denunciar, a contarlo a los vecinos, a los amigos, a la familia, pero también a
salir de un infierno que ninguna mujer provoca, y ello se puede conseguir con
el apoyo de quienes la rodean y conocen. No sería la primera vez que un grupo
social evita una agresión a una mujer, incluso un asesinato, y eso es lo que
debemos mentalizarnos todos.
Por ello,
es sumamente importante que una vez puesta la denuncia, lo haga con sus
documentos personales en la mano, con sus hijos, si los tiene, y no vuelva a
entrar en su casa hasta que la situación la solucione quien tiene que hacerlo:
la justicia.
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